¡Qué bonito es compartir sentimientos con todos aquellos que queremos!  El día de San Valentín es mundialmente conocido por ser el día en que las parejas se hacen muestras de amor dedicando todo su tiempo, regalos, detalles, palabras… para confirmar y corroborar una vez lo que hacemos durante el resto del año.
Porque querer lo hacemos todos los días incluso cuando no tenemos tiempo para demostrarlo o estamos tan ocupados cumpliendo nuestras obligaciones que olvidamos decir “Te quiero” porque pensamos “ya lo saben”, y si es cierto, pero a todos nos gusta oírlo.

Este día surgió gracias a un sacerdote de Roma en el siglo III, San Valentín. Tras la prohibición de Claudio II para realizar celebraciones de matrimonios entre parejas jóvenes ya que pensaba que un joven sin ataduras era mejor soldado. San Valentín consideró este decreto injusto y decidió casar a las parejas de jóvenes enamorados de manera clandestina en contra de lo que consideraba el emperador.

Claudio II mandó encarcelar y ejecutar a San Valentín el día 14 de febrero del año 270.

Este acto no solo debería representar el día del amor sino también el de la amistad, la bondad, la generosidad  y el hecho de dar sin recibir nada a cambio. Múltiples actos unidos por un mismo sentimiento, el cariño.

Y que mejor manera de demostrar lo mucho que nos importa esa persona que nos hace sonreír cada día, que aparece sin nosotros quererlo en medio de nuestros pensamientos, que solo con mirarnos hace que las preocupaciones queden a un segundo plano y que un solo abrazo puedan curarnos de todo mal, que cocinando partiendo desde nuestro amor hacia ella.

Hoy os dejo una tarta de queso muy sencilla, ya sabéis mi amor por este postre, con una base de moras, toques de lima fresca, una base de chocolate y un merengue suave con pimienta rosa coronado por un Dunkin´ de San Valentín… ¡Irresistible!

La idea surgió cuando Dunkin´Coffee se puso en contacto conmigo porque les había encantado mis Pretzels Donuts. Me ofrecieron colaborar con ellos con estos magníficos Dunkins, y claro… ¡como iba a resistirme!
Tan tiernos, esponjosos, con ese olor tan dulce y tanta variedad de rellenos: chocolate blanco, crema bavarian y chocolate negro con avellanas… ¡riquísimos!
Y pensé que sería el broche perfecto para la tarta que os traigo.

Espero que la disfrutéis pero, sobretodo, que compartáis hoy, mañana y siempre todo lo mejor de vosotros con aquellos que queréis.

¡Feliz día de San Valentín!
Mrs Hudson.

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Buenos tardes!! Llevo varios días sin venir a veros pero no es por que no haya querido sino por falta de tiempo. La preparación del taller que tuvimos el domingo pasado más otros proyectos que estaban en construcción, ha hecho que no pueda venir a pesar de que lo estaba deseando.

Hoy vengo con un postre que está entre mis preferidos, una tarta de queso. En esta ocasión he introducido ingredientes que nos preparan para la época otoñal y nos acompañan en estos días que pronto colorearán las calles de colores naranjas y amarillos.
Se trata del mazapán y el ruibarbo, este último no es propio de esta época del año, si no más bien a partir de Abril, pero he de decir que hacen buen pareja.

Recientemente os dejé una receta con mazapán, me gustó tanto los resultados que obtuve que según disfrutaba de un pedazo ya estaba pensando en otra elaboración. Se me ocurrió la idea de elaborar una tarta de queso ya que mezclar uno de mis postres predilectos con un ingrediente lleno de sabor me pareció una gran idea.
Mi duda venía en como introducir este ingrediente por lo que buscando un poco llegué al blog que os nombro abajo, me pareció una receta sencilla y además el hecho de incorporar claras montadas me gustó mucho ya que cuando elaboré el Japanese Cheesecake descubrí una textura esponjosa y suave que se desvanecía en el paladar.

En este caso disfrutaremos de esa misma textura solo que acompañada de una explosión de sabor. Para cubrir la tarta me decanté por una caramelo, pero en esta ocasión quería otorgarle sabor.
Llevo tiempo tras un ingrediente que es bastante complicado de encontrar, el ruibarbo, y hace poco encontré un concentrado similar a un jugo por lo que no dude ni un segundo en traérmelo para casa. Realice pruebas con el y me encantó!! Jamás lo había probado por lo que no sabía que sabor iba a encontrar ni si me iba a gustar, pero mi fijación era tal que había que ponerse con el.
A día de hoy puedo decir que entiendo porque tiene tantos fieles, es un sabor increíble!! y eso que no he podido probarlo de forma natural, es decir, de la propia planta y aún así estoy encantada.

El ruibarbo es una planta de origen asiático, la cual en sus orígenes se utilizaba exclusivamente con fines medicinales. En principio se le consideraba un vegetal pero en el año 1947 un tribunal de Nueva York decidió que sería tratado como una fruta debido a los impuestos de la fruta son más bajos que los de los vegetales.
Su aspecto son tallos similares al apio de color rosáceo con hojas en la parte superior, las cuales no son comestibles debido a su toxicidad.
Las hojas contienen ácido oxálico, una sustancia venenosa para el consumo humano. La dosis letal de esta sustancia es de 375mg/ Kg de peso corporal, por lo que su cosecha no debe sobrepasar el principio de verano ya que a medida que va creciendo produce más ácido oxálico lo cual hace de el un ingrediente incomible.

Tras la Primera Guerra Mundial hubo muchos casos de envenenamiento ya que en reino Unido se recomendó las hojas de esta planta como fuente de alimento. Por lo que solo debemos consumir los tallos, estos poseen un índice muy bajo, 2-2,5% aproximadamente, de este ácido que dominado por el ácido málico lo hace apto para el consumo.
El uso de los tallos de ruibarbo como alimento es una innovación relativamente reciente, registrada por primera vez en el S. XVII en Inglaterra alcanzando su consumo más elevado entre las dos Guerras Mundiales del S. XX.

Suele utilizarse cocido con azúcar y en muchas ocasiones mezclados con otros ingredientes como las fresas o manzanas, para la elaboración de tartas, mermeladas o incluso encurtidos. antiguamente era un dulce asequible para los niños de reino unido y Suecia. Los consumían como sticks sumergidos en azúcar, hoy en día se sigue consumiendo de esta forma en el oeste de Finlandia, Noruega e Islandia.

A día de hoy es bastante complicado encontrarlo fresco en fruterías pero seguiré insistiendo en mi búsqueda ya que cuando descubro algo que me gusta procuro intentar localizar la mejor manera de conseguirlo. De momento os dejo esta elaboración que espero os animéis con ella y la disfrutéis tanto como nosotros.

Saludos,
Mrs Hudson.

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 Sé que llevaba muchos días sin venir a veros, sinceramente echo mucho de menos no hacerlo pero últimamente apenas dispongo de tiempo ya que cada día nos surgen cosas nuevas para llevar a cabo más las que ya llevábamos preparando hace un tiempo, y esto hace que se reduzca más de lo que yo quisiera mi tiempo para elaborar recetas.

Son épocas que además ayudan a evolucionar muy positivamente, por lo que ahora si podría aplicar el dicho “no hay mal que por bien no venga”.
Hoy os traigo un postre orientado a ese verano que es tan tímido de llegar, creo que nunca he deseado tanto como este año que llegue el calor! A ver si elaborando recetas tentadoras conseguimos que se quede con nosotros.

Se trata de una cheesecake con 3 ingredientes que jamás había combinado pero que a día de hoy puedo asegurar que son inseparables: piña, jengibre y jarabe de Arce. Qué maravilla!!!
Es fresca, digestiva, al saborearla aporta una textura ligera y su sabor es excepcional…
Que me gustan las cheesecakes no es ningún secreto, más bien es un vicio proclamado a los 4 vientos, ultimamente me gusta incorporarle fruta fresca y probar nuevas combinaciones.

Su base es crujiente con un toque de cacao en polvo y jengibre fresco, sobre ella he dispuesto un poco de curd de jengibre el cual recientemente os deje la receta y puedo asegurar que es una auténtica maravilla, seguimos con una cheesecake la cual lleva un poco de piña y un suave toque de pasta de vainilla y para terminar piña caramelizada y caramelo de jarabe de Arce…me cuesta terminar de escribirlo sin querer levantarme por un trozo!

Este jarabe es el condimento ideal para tortitas y gofres, pero transformado en caramelo…una perdición!!

El jarabe de Arce proviene de Canadá y el norte de Estados Unidos, es un dulce fabricado a partir de la savia de arce.
La mayoría de los arces son utilizados para extraerles su savia y elaborar el jarabe aunque los más adecuados para este fin son el arce de azúcar y el arce negro. Las granjas que elaboran este jarabe se llaman “casas o chozas de azúcar”.
Su importancia económica es tal que el emblema de la bandera de Canadá es una hoja de arce.
Quebec es el mayor productor de jarabe de arce en todo el mundo, este proceso forma parte de su cultura y los ciudadanos suelen ir a las “cabanes à sucre” (casas de azúcar) a comienzos de primavera para disfrutar maravillosas comidas acompañadas de este ingrediente.
Una de ellas se llama “Tire sur la neige”, se vuelca el  jarabe caliente sobre la nieve para consumirlo rápidamente con ayuda de una varilla, ya que este se enfría en muy poco tiempo.
Hay muchas imitaciones en el mercado, que hacen que abaraten su coste llevando una mínima porción de jarabe real o incluso puede que sea artificial.
Para elaborar 1 litro de jarabe de arce se necesitan 40 litros de savia, dicha cantidad tarda en producirla un arce adulto (alrededor de 40 años) entre 4-6 semanas.
Lleva un proceso delicado en el cual se debe mantener una temperatura correcta para no estropearla a la vez de trabajar rápido con el para que no fermente, lo cual explica el porque el jarabe de arce original es más caro.
En Quebec llaman a las imitaciones “sirop de poteau”, sería jarabe de poste, extraído de los postes de teléfono.

Esto podría ser una prueba más para mostrar que la paciencia, el cariño y la dedicación nos ofrece cosas buenas y deliciosas como la receta de hoy, a pesar que en esta receta la parte más complicada ya nos la dan hecha. Espero que os guste y la disfrutéis!

Saludos,
Mrs Hudson.

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¿Recordáis que os comenté que traería muchas recetas chocolateadas?
Pues no era broma!! Con la cantidad de maneras que hay de disfrutar del chocolate y otras cuantas que os pienso dejar.

Hoy traemos un cheesecake, ideal para los días de calor ya que podemos tenerla refrigerada, mucho más ligera que otro tipo de dulces y además acompañada de una de las frutas que ya empieza a tomar presencia, las cerezas.
¿Qué más podemos pedir a parte de otra ración?
Es una maravilla, su sabor, su textura, su presentación…enamora cuando la ves y caes rendida a sus pies cuando la pruebas.

Por eso los cheesecakes son uno de mis postres preferidos, puedes disfrutarlos en cualquier época del año ya que podemos ajustarla en cuanto a temperatura, admiten gran diversidad  de ingredientes y además están deliciosas!

Su ingrediente principal la cereza también conocida como guinda, hasta el S. I a.C, tenía su cultivo limitado entre el mar Negro y el mar Caspio.
Tras la conquista de Kerasus por los romanos en el año 67 a. C., el general Lucio Licinio Lúculo llevó 74 ejemplares a la ciudad de Roma lugar donde comenzó su expansión gracias a las migraciones.
Kerasos fue renombrada tras su conquista a “Kerasun” y más tarde a “Cerasus”. De aquí toma el nombre que recibiría en latín, el cual dará lugar a “Cereza”.

Hoy en día podemos disfrutar de un maravilloso paisaje en el Valle del Jerte, famoso por sus cerezas, también denominadas picotas, y lugar digno de visitar cuando sus árboles están en flor.

Es de agradecer que viajaran desde países vecinos, ya que es una de las frutas más deliciosas que nos recibe en primavera.
Hay que aprovechar su temporada y disfrutarla de todas las maneras posibles, hoy os dejo una de ellas.

Saludos,
Mrs Hudson.

 

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Tras un fin de semana muy ajetreado aunque fantástico, volvemos a la carga comenzando una nueva semana.
Como el tiempo ultimamente está que no sabemos ni lo que nos va a deparar en cuestión de pocas horas, pues quizás el postre de hoy no es de lo más acertado, ya que os tenía preparada una receta más bien orientada al buen tiempo…aunque tampoco nos pone ninguna inconveniente para disfrutarla sentaditos en el sofá con una mantita y una buena película.
Por lo que aquí si que podríamos decir aquello de – al mal tiempo, buena cara!! -.

Hoy traigo otra variante de Cheesecake, pero más sencilla aún! La única parte que tendremos que hornear será la base de brownie, ya que el relleno se encarga de dejárnoslo perfecto el frio en cuestión de unas horas.

¿Vamos a introducirle alguna variedad diferente? Claro que si!!

Para asegurar 100% que está hecha en casa, vamos a realizar unos sellos de chocolate “Homemade”.
Recientemente, Ibili me envió unos detalles magníficos por los que estoy realmente agradecida, entre ellos venían estos fantásticos sellos que en realidad son para estampar sus dibujos sobre galletas o pan.
Pero yo pensé que seguramente podrían dar mucho más de si, y así fue. Me vino a la cabeza la idea de esta cheesecake, de versión más veraniega e individual, solo que en lugar de encontrar en la parte superior la marca de galleta Oreo, encontrásemos la marca de estos sellos.
Tras alguna prueba, el resultado fue como me esperaba, por eso no he dudado en compartirlo con vosotros para que podáis disfrutarlo en casa también.

Muchas veces no caemos en la cuenta de la cantidad de posibilidades que nos ofrecen todos los objetos que tenemos en casa y forman parte de nuestra vida diaria. A partir de ahora también podremos hacer sellos en nuestros postres y “lacrar” en chocolate para dejar nuestra huella.
Antiguamente, el lacre se utilizaba para sellar cartas entre el S. XVI y XVII.
Su finalidad era dejar la impresión de los sellos sobre los documentos importantes, o crear un sello hermético de los contenedores en su mayoría con los escudos heráldicos de la familia.
A diferencia de hoy, que es utilizado principalmente con fines decorativos. Puesto que todo aquello que realizamos a mano y con cariño, que nos lleva tiempo y dedicación, se merece una marca personal y que mejor manera de dejar constancia de algo que ha salido de nuestro tiempo y esfuerzo que con estos sellos caseros.
Claro está, que nuestra imaginación no tiene límites y podemos crear nuestros propios sellos para dar un toque más personal a nuestros postres o dulces.
Esperamos que os guste y os animéis con ellas.

Saludos,
Mrs Hudson.

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