Dado que el frio parece que nos acompaña por más tiempo del que quisiéramos, debemos sobrellevarlo de la mejor manera posible.
Además que no sé si os pasará a vosotros también, pero cuando los días se vuelven grises y no para de llover hay dos cosas que me encanta hacer; cocinar y escribir.
A parte de estar en el sofá con tu mantita y disfrutando de una peli…

Pero y si os dijera que tengo la receta perfecta para acompañar estas tardes tan frias ¿que me diríais?.
Creo que lo puedo imaginar, por eso voy a compartirla con todos vosotros.

La receta de hoy es un pequeño pastel de la gastronomía de Noruega y es muy popular entre los niños. Al “skolebrød” se lo conoce también como “skoleboller”, cuya traducción en noruego significa “pan dulce de la escuela”.

En 2009, se realizó un concurso a nivel nacional en Noruega, involucrando a alumnos de escuelas de todo el país con el propósito de incitar a los jóvenes a crear nuevas recetas de “skolebrød” y elegir las mejores.
El concurso se denominaba ”Fremtidens skolebrød” - ”El skolebrød del futuro” y consiguió reunir más de 80 recetas.

A continuación veréis porque es tan popular y tiene tanta aceptación.

En su masa introducen una especia muy utilizada allí, el cardamomo, el cual da un aroma increíble a este bollo. Se rellena con una crema pastelera y finalmente se le decora con un poco de glaseado de azúcar y coco rallado.

Una verdadera maravilla no solo para los paladares de los más pequeños, si no que también los más adultos lo consideran una auténtica maravilla.

Si os animáis con ellos ya me lo diréis.

Saludos,
Mrs Hudson.

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Recientemente os deje como elaborar el Angel Food Cake, hoy vengo con el “hermano malo” de este maravilloso pastel, el Devil´s Food Cake.

Es una versión del pastel original el cual surgió en el S. XX en Estados Unidos cuya receta impresa data de 1905. Encontramos su elaboración algo diferente, no necesita tantas claras, pero es igualmente muy esponjoso gracias al buttermilk, además  incluye una de las “7 tentaciones del mundo” , el chocolate.
Digo lo de las 7  tentaciones, porque al igual que maravillas, siempre tenemos que encontrar un lado opuesto y semejante y en este caso, muy tentador.

Igual os preguntáis ¿cual es la diferencia entre un pastel de chocolate normal y un Devil Food Cake?.
Pues tiene algunas características propias, se utiliza cacao en polvo en lugar de chocolate para dar sabor al bizcocho, además lleva mayor cantidad que en cualquier otra receta, otra nota distintiva son los matices de café.
También se distingue de otros pasteles por la poca cantidad de huevos que incluye entre sus ingredientes. Otra característica es la adicción de bicarbonato de sodio, este hace elevar el PH del pastel el cual produce que el chocolate tome un color caoba intenso. Además, este actua junto con los lácteos, en este caso el buttermilk, otorgándole una textura muy esponjosa el cual nos recuerda ya que está estrechamente relacionado con el “Red Velvet”. Hoy en día utilizamos colorantes para darle ese color rojo intenso. Antiguamente no era necesario, la reacción del vinagre con el buttermilk (suero de leche), tiende a revelar la pigmentación roja del cacao cuando se hornea.
Debemos tener en cuenta que el procesado del chocolate que utilizaban era el holandés.

Este se desarrolló a principios del S. XIX por el fabricante holandés de chocolates Coenraad Johannes van Houten, cuyo padre Casparus es el responsable del método de desarrollo de la eliminación de grasa en los granos de cacao por medio de la prensa hidráulica hacia 1828, formando la base para el cacao en polvo.
Este era más alcalino, modificaban su sabor reduciendo su acidez y volviéndolo más suave, además de una mejora de color.
Por lo que encontramos en estos dos tipos de pastel muchas semejanzas, a cual más delicioso…

El conjunto de hoy: un bizcocho de chocolate y un ligero aroma a café, riquísimo y muy esponjoso; el relleno, muy suave y con un toque que nos recuerda levemente a una mousse y como toque final un merengue suizo a la pimienta negra.
Pequeños toques de “maldad sana” que nos hacen disfrutar hasta sacarnos una sonrisa mientras lo degustamos.

Sed malos por un día!!

Saludos,
Mrs Hudson.

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Volvemos a los clásicos, a esos postres que sabemos que siempre nos darán buenos resultados. Fáciles, sencillos, llenos de sabores naturales y con los que disfrutamos mientras los elaboramos sintiendo como nos remontamos a otra época en la que con pocos ingredientes cautivaban incluso a los reyes.

Son postres que llevan grabado en su sabor la palabra “hogar”, aquellos que nacen desde el cariño y colman de felicidad nuestro paladar.

Hablamos de la “Tarte Tatin”, una variedad de tarta de manzana con una característica particular, está elaborada al revés.
Para su elaboración las manzanas son caramelizadas con azúcar y mantequilla y la parte superior, que pasará a ser la base una vez elaborada, puede variar según quien la realice.
Hay variedades con hojaldre, masa quebrada… en mi caso he preferido hacerla con una masa quebrada dulce.

Se dice que la “Tarte Tatin” fue creada por accidente en el “Hotel Tatin” en Lamotte-Beuvron, Francia en 1889, lugar del cual toma su nombre. El hotel era regentado por dos hermanas, Stéphanie Tatin y Caroline Tatin .

Un despiste de Stéphanie Tatin, quien estaba elaborando una tarta de manzana tradicional, hizo que se cocinaran las manzanas más de la cuenta sobre la mantequilla y el azúcar, y para no desperdiciarlas, colocó la masa encima y la horneó.
Después le dieron la vuelta con cuidado, y la sirvieron a los huéspedes del hotel.
Tuvo una maravillosa acogida por parte de estos.

Stéphanie horneó una tarta de manzana caramelizada al revés por error, dando lugar a esta variante tan conocida en la cocina francesa. Sin embargo, a pesar de la veracidad de esta historia el concepto de la “tartas boca abajo ” no era nueva.
MA Carême ya menciona “renversées gâteaux” adornado con manzanas de Rouen u otra fruta en su “Patissier Royal Parisien” (1841).

La tarta se convirtió en un plato de la casa del hotel Tatin. Los historiadores y los gourmets han argumentado si es una verdadera creación de las Demoiselles Tatin, o la marca de una versión mejorada de la “tarte Solognotte”, un plato tradicional de la región de Sologne que rodea Lamotte-Beuvron.

Se sugiere que, mientras que la tarta se convirtió en una especialidad del hotel Tatin, las hermanas no se propusieron crear un “plato”. Nunca escribieron un libro de cocina o publicaron su receta, ni siquiera la llamaron tarte Tatin.
Este reconocimiento fue otorgado a ellos por Curnonsky, el famoso autor y epicúreo francés, así como el restaurante de Maxim París después de la muerte de las hermanas.

Una de las leyendas dice que Louis Vaudable, el dueño de Maxim, un día de caza fue herido. Contó que solía cazar alrededor de Lamotte-Beuvron cuando era joven y allí descubrió un pequeño hotel dirigido por señoras mayores el cual tenía un postre maravilloso que aparecia en el menú con el nombre de “Tarte Solognote” .
Preguntó al personal de la cocina sobre su receta el cual dio una respuesta de rechazo.

Consiguió que le contrataran como jardinero. Tres días después, fue despedido al ver que apenas podía plantar una col, días que fueron suficientes para hacerse con los secretos de la cocina.
Se llevó la receta y la puso en su propio menú con el nombre de “Tarte des Demoiselles Tatin.”
En realidad, el Sr. Vaudable nació en 1902, y las hermanas se retiraron en 1906, las cuales murieron en 1911 y 1917, mientras que Maxim fue comprado por la familia Vaudable en 1932 lo cual niega la veracidad de la história.

Originariamente se elaboraba con manzana Reineta, pero ha evolucionado en cuanto a variedad ya que este tipo es muy quebradiza y no aguanta bien la forma, por eso se utilizan manzanas del tipo Golden, Granny Smith, Royal Gala, Fuji…
Hoy en día se elaboran muchas variedades a parte de la cláscia; de melocotón, piña, cebollas, tomates…cualquier ingrediente que quiera formar parte de esta deliciosa tarta será bien recibido.

Me encanta ver como grandes postres que han marcado una etapa en el mundo de la repostería, surgieron de pequeños errores. En el fondo tampoco va a estar tan mal que a veces nos confundamos, ni siquiera en la cocina…

Aquí os dejo esta maravillosa tarta la cual pensaréis al saborearla que ojalá todas las equivocaciones fueran tan espléndidas.
Espero que la disfrutéis.

Saludos,
Mrs Hudson.

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Hacía tiempo que no os traía algo salado, probablemente causado a mi gran devoción por el dulce…
Muchos de vosotros me habéis pedido la receta de los bastoncillos de orégano y aceitunas negras, como lo prometido es deuda, aquí tenéis como elaborarlos!
Me parecía mal traer la receta “sola”, por lo que también os voy a dejar como preparar un delicioso hummus casero.

Busqué muchas recetas, varias de ellas en libros que tengo de cocina Mezze, pero cuando me puse a elaborarlo según lo iba haciendo y lo probaba… no me convencía. Le faltaba “algo”, por lo que iba añadiendo ingredientes y probando hasta que obtuve este resultado, buenísimo!!

El hummus es un plato elaborado a partir de un puré de garbanzos, a primera vista puede sonar poco apetecible, pero es ese tipo de plato que nada tienen que ver con lo que pueda parecer.

Se cree que el hummus pueda tener como origen el antiguo Egipto.
Su preparación era muy diferente a la actual y era servida en pequeñas porciones sobre una pieza de pan.

Actualmente es un plato muy consumido por los vegetarianos dado su gran aporte nutritivo.
Se puede acompañar con pan de pita, crudités como por ejemplo zanahoria o…estos deliciosos bastoncillos!
No solo podemos utilizarlo como aperitivo, en mi caso lo he usado como aderezo en los sandwiches y le da un toque magnífico.

Sabores que combinan tan bien como los que hoy os dejo, harán vuestro día mucho más llevadero. Espero que os guste y lo disfrutéis!

Saludos,
Mrs Hudson.

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Llegamos por fin al fin de semana y he pensado que no estaría mal daros alguna idea para acompañar el aperitivo del sábado o el domingo, para picar a media tarde o incluso en la cena si es algo más informal.
Pensé en estos pretzels, ya que son sencillos, deliciosos…y llevaba mucho tiempo detrás de ellos, lo cual conlleva a unas grandísimas ganas de hacerlos!!

En casa gustan mucho los pretzels que conocemos comúnmente, de textura dura, tamaño muy pequeño y los cuales solemos poner para acompañar algo para picar.
Pero nunca había probado esta variedad, “soft pretzels”, blanditos, tiernos…y con ese sabor tan característico.

Por lo que me decidi ponerme con ellos y así también comparto alguna receta salada que últimamente las tengo un poco de lado.

Existen numerosos relatos sobre el origen de pretzels, así como el origen del nombre, la mayoría coinciden en que tienen antecedentes cristianos y fueron inventados por los monjes.

Su nacimiento ocurre en Baviera,  Alemania, aunque también es bastante popular en Alsacia, América del Norte y Australia.
Su nombre proviene de la palabra alemana ”Brezel o Breze”, que deriva del latín “bracellus”, la cual significa “brazo pequeño” debiendo su nombre a su forma que recuerda a dos brazos entrelazados.

En  Alemania hay historias que dicen que los pretzels eran una invención de panaderos desesperados mantenidos como rehenes por dignatarios locales. Antiguamente era utilizado como emblema de los panaderos y de sus gremios en las zonas del sur de Alemania. Es un tipo de pan salado que forma parte de la comida típica del país.

Su origen parece estar relacionado con las festividades celtas que se realizaban al inicio de la primavera, cuando el sol transita por la constelación de Aries,  por lo que su característica forma representaría los cuernos de este animal zodiacal.

Los romanos los llamaron “panis tordus”. Alrededor del 610 dC, los monjes benedictinos los adoptaron para entregarlos como premio a los niños que realizaban sus tareas escolares y aprendían sus oraciones. Ellos explicaban que los “brezel” representaban los brazos de un niño realizando sus plegarias y los llamaron “brachiola o pretiola”.

Su representación más antigua aparece en el ”Hortus Deliciarum”, realizado en 1190. En una de las miniaturas del códice aparece la escena de un banquete en el que participan la reina Ester y su esposo el rey persa Asuero/Jerjes, sobre la mesa se observa un brezel a la derecha del rey.

En la tradición católica del sur de Alemania se utilizaban los “palmbrezel” para adornar las palmas que se llevaban a bendecir a la iglesia el Domingo de Ramos (Palmsonntag).

Dentro de la Iglesia Católica, se considera que tienen un significado religioso, elaborados de manera sencilla con sólo harina y agua se podían comer durante la Cuaresma, época en la que a los cristianos se les prohibió comer huevos, manteca de cerdo, o productos lácteos como la leche y la mantequilla.
Con el paso del tiempo, se les asoció tanto con la Cuaresma como la Pascua. Los pretzels se escondían en la mañana de Pascua al igual que se esconden los huevos hoy en día.

Se dice que la forma con huecos tenían un propósito práctico: los panaderos podían colgarlos en barras.

Como todo lo que disfrutamos hoy en día, el paso del tiempo les ha otorgado innumerables variedades que abarcan desde su sencilla aparición salada, hasta creaciones más originales haciéndose hueco también en el mundo dulce.
Las posibilidades de todo lo que llega a nuestras manos son infinitas…hoy os dejo una de sus dos variantes en plena naturaleza, ya queda de vuestra mano el como combinarlas, disfrutarlas y sobretodo saborearlas…
Deseamos que os gusten!

Saludos,
Mrs Hudson.

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Retomamos de nuevo la marcha tras una maravillosa semana sumidos en un cuento.
Hoy venimos con energía y dispuestos a endulzaros el día desde primera hora de la mañana.
El responsable de animar el primer día de la semana será esta Cheesecake de Cointreau y mousse de chocolate, una verdadera delicia y una terrible tentación…

Me enamore de esta receta en cuanto la vi, su presentación es sencilla y preciosa, no necesita mucho más para hacer que caigamos rendida a sus pies.
Lo único que he añadido algunos cambios que pensé que le vendrían bien.
En la base sustituí parte de crema de queso por crème fraîche, para añadir un poco de su sabor suave al igual que su textura y ligereza, y además elegí como compañero inseparable de la mousse, un ligero aroma a Cointreau…
El cheesecake por si solo ya es una auténtica maravilla, pero la cosa no queda ahí.

Cubrimos con una deliciosa mousse de chocolate, en mi caso me gusta mucho la proporción del 70%, es la que suelo utilizar normalmente.
La receta de la mousse, la cambié completamente de la original de la receta. Reduje la cantidad de huevo, azúcar (ya que considero que la base lleva suficiente gracias a la leche condensada), la cantidad de mantequilla y la de nata.

He realizado antes otras mousses y nunca había añadido mantequilla en ella, en esta ocasión lo hice para intentar igualar texturas, de modo que cuando nuestra cuchara recorriera su camino desde la mousse hacia la tarta de queso, encontrásemos el mismo tipo de textura y esponjosidad hasta el punto que pareciera solo una. Y así fue.
Por lo cual, al saborear esta mousse observaremos que es un poco más densa que una mousse normal.

El origen de la mousse remonta a un recetario del año 1755, “Les soupers de la cour” del cocinero francés Menon.
En el describía  3 tipos de mousses; de café, de chocolate y de azafrán, las cuales  se hacían con nata batida a la que se podía añadir claras de huevo.
Se servían en unos vasitos de plata o vidrio que recomendaba guardar en hielo un par de horas hasta el momento de consumirlas o en un recipiente de hojalata específico para este uso.
El término francés “mousse” significa “espuma”, la cual toma su nombre gracias a la textura de diminutas burbujas de aire que le confiere el merengue (según el tipo de mousse que elaboremos) y la nata montada.

Un postre que va siendo un buen aliado tras la sobremesa, ya que lo consumimos recién salido del frio que además cuenta con dos magníficos protagonistas, ¿podrás resistirte?…

Nosotros no pudimos…Deseamos que los disfrutéis!!

Saludos,
Mr & Mrs Hudson.

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CAPÍTULO   4 

Seguimos compartiendo dulces secretos guardados durante años. En esta ocasión el toca el turno a un clásico entre los clásicos, galletas de almendra con aromas cítricos.

Un dulce que lleva el origen de su aparición a la época romana, pero en aquel momento no encontrábamos tanta variedad como podemos disfrutar hoy en día, tanto en formas como ingredientes. Ellos hacían unas obleas finas, planas, duras y “doblemente cocidas”.
Apareció en Roma alrededor del S. III a.C.  como si se tratase de un bizcocho muy fino, “bis coctum” en latín, literalmente “dos veces cocido”, haciendo alusión a su escasa humedad en comparación al pan o un bizcocho.
Para ablandarlas, los romanos solían mojarlas en vino.

Esta misma característica, es la que daría lugar más adelante a la denominación onomatopéyica en inglés antiguo “craken”, haciendo referencia a su característico sonido crujiente.
Más adelante daría lugar a lo que hoy en día conocemos como “craker”.
A pesar de no satisfacer plenamente a los más golosos, tuvieron una gran aceptación debido a su fácil conservación en los hogares.

No se convirtió en un objetivo culinario hasta después de la Edad Media.

A partir de ese momento, surgieron ideas, creaciones, dando lugar a la inmensa variedad que hoy en día podemos degustar.
La galleta de almendra concretamente, es un tipo de pastel chino, uno de los dulces más comunes de Hong Kong, las cuales podemos encontrarlas rellenas o sin rellenar.
Como todas las creaciones del mundo de la repostería, estas cambian, se adaptan, se re-inventan…dando lugar a verdaderas maravillas como las que hoy podemos saborear.

De textura tierna, cítrica, con un cuerpo ligeramente desmigable a cada bocado y un sabor realmente excepcional.
Sencillas y perfectas para acompañar un delicioso té.

¿Queréis tomar asiento?

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Como van pasando los días y cuanto vamos disfrutando a medida que lo hacen. Hoy traemos un brioche pero con un aspecto menos habitual, esta vez tomará forma de torta para ser la base de nuestra tarta brioche.

¿Cómo lo hemos acompañado? Con una suave crema pastelera, cubierto de una deliciosa mermelada de moras (si puede ser casera, mucho mejor) y finalmente con unos delicados kumquats confitados.
Llevaba mucho tiempo queriendo hacerlos, los veía por todas partes y cuanto más los veía mayor eran mis ganas por elaborarlos. Por lo que la otra tarde me decidí a probarlos…buenísimos, pero buenísimos de verdad.
Llama la atención que una fruta tan pequeña, cuya mayor parte es piel y pipas, pueda convertirse en una verdadera delicia.

Los kumquats o también conocidos como; naranjas enanas, quinotos o naranjas chinas, tienen sus orígenes en China cuyo nombre proviene del cantonés el cual significa “naranja dorada”.
No se le conoce en estado silvestre, en Japón hay registros de su cultivo desde el S. XII, llegando a ser un cultivo asentado en el S. XVIII.
Las primeras referencias en Europa datan de 1646, cuando fueron descritos por misioneros portugueses que los habían conocido en China.
No fueron importados hasta mediados del S. XIX, cuando el coleccionista Robert Fortune llevó los primeros ejemplares al Reino Unido y luego a Estados Unidos.

Se consume como fruta fresca, en otras especies la pulpa es demasiado ácida, y se come sólo la piel (se conocen 4 especies).
Es más frecuente elaborarlos en almíbar, cuya preparación es un postre típico de la cocina de Hong Kong.
También se preparan como encurtidos, mermeladas, chutneys, licores o incluso se conservan en sal, obteniendo una fruta reducida y arrugada que se emplea como medicina para los dolores de garganta o como antitusivo.
Una fruta con muchas propiedades que merece la pena probar e incorporar en nuestra repostería. Para empezar no estaría nada mal esta variedad de brioche.
Esperamos que os guste y forme parte de vuestro desayuno o merienda del fin de semana.

Saludos,
Mr & Mrs Hudson.

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Imagino que todos vosotros en alguna ocasión habréis probado el Angel Food Cake.
Es un tipo de bizcocho que bien podría decirse que es un pedacito de las nubes o que las hubiéramos hecho de algodón…su textura es maravillosa.
Creo que en toda la variedad de bizcochos que hay, es el más tierno y esponjoso con diferencia. Y no es de extrañar ya que la base de su elaboración son claras montadas.
De ahí que tome su nombre “Comida de  Angeles”.

Este tipo de bizcocho tiene su origen en América del Norte, el cual se hizo muy popular en el S. XIX. Solían tomarse en las comidas que se elaboraban tras los funerales.

En el libro “Porter’s New Southern Cookery Book, and Companion for Frugal and Economical” publicado en 1871 por ME Porter, se encuentra una receta de la cual deriva el pastel de angel.
Una receta similar aparece en 1881 en un libro escrito por Abby Fisher, la primera mujer negra americana y antigua esclava de Mobile, quien grabó sus recetas en un libro de cocina llamado “Lo que la señora Fisher sabe nada de cocina viejo Sur, sopas, encurtidos, conservas , Etc”. En su libro el pastel se llama “Pastel de Plata”.

Años más tarde en el libro “La cocina original Boston School Cook Book” por Mrs.DA Lincoln publicado en 1884, se encontraba una receta para “Angel Cake”, mencionando este nombre por primera vez.
En 1896 Fannie Merritt Farmer actualiza la versión del libro de cocina de “Boston School Cook”, en el cual utiliza la misma receta y le otorga al pastel el nombre que ha llegado a nuestros días “Angel Food Cake”.

Se conoce una variante de este pastel llamado “Devil Food Cake”, el cual está elaborado con chocolate.
Un punto diferente en el podemos elegir entre “el bien” o “el mal”.
De momento yo me quedo con “el bien” y os dejo esta variante con un relleno suave y una fruta tropical que nos llega desde el sur de China, la cual quizás no tomemos muy a menudo, los lichis.
Espero que so guste esta versión de “Comida de Angeles”, aunque tengo mis dudas de si será una prueba para valorar nuestra fuerza de voluntad, ya que después de saborearlo sientes que debe de ser pecado…
Pronto probaremos la versión contraria, hasta entonces espero que disfrutéis de esta.

Saludos,
Mrs Hudson.

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 La receta que os traigo hoy es otra pequeña tentación para todos aquellos amantes del chocolate.
Aunque podemos adaptar los sabores, esto siempre es una posibilidad, tanto de mermeladas, como especias, cremas…La receta que os dejo es para elaborar un pastel, en mi caso realicé dos para probar dos tipos de relleno. Uno es el que os dejo a continuación y otro era de chocolate, avellanas y un toffee ligero…tentador.
Lo más importante de la receta es aprender una nueva variedad de masa, la cual es bastante sencilla pero es bueno tener conocimiento de ella para otras creaciones, ya que es muy esponjosa y nos permite darle mucha variedad.
El resto puede quedar a nuestra libre elección y así nunca fallará en cuanto a gustos.

Lo que más me gusta de esta masa es su suave color a caramelo, gracias al azúcar moreno, y su característico aroma. Es de esas masas que cuando estas haciéndolas huelen a “repostería casera”, adoro ese olor.
No conocía este tipo de pastel, había visto varias fotografías de el incluso panes con este aspecto, pero era de esas recetas que dejamos en pendientes durante meses y un buen día te decides a hacerlas. Cuantas veces habré pensado…¿por qué no lo habré hecho antes?
Pero claro, el tiempo muchas veces no da para más…
Lo importante es que todo llega.
Cada día me sorprendo con diferentes tipos de masas, combinaciones, cortes y presentaciones para diversos pasteles y panes. Y claro, a cada pequeño descubrimiento surge en mí una nueva ilusión por mostrárosla cuanto antes y así disfrutéis también de ellas.
Este pastel no solo tiene un aspecto llamativo, si no que es de esas recetas que sabes que vas a volver a repetir.
Os he dejado dos maneras diferentes de trenzarlo, personalmente me parece más llamativa la que apreciamos el corte en toda su continuidad.
Os animo a que la probéis, ya que a penas necesita tiempo de elaboración tan solo tiempo de reposo, y podréis disfrutar de un pastel realmente esponjoso…casi desvaneciéndose en nuestro paladar.

Saludos,
Mrs Hudson.

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