Roscón de Reyes

Eva 4 Enero, 2013

¡Buenos días y feliz año!
¿Qué tal el comienzo del 2013? Como mínimo hemos de comenzarlo cada día con una amplia sonrisa, ya que estoy segura que esta nos será devuelta de la manera más inesperada.
Quería empezar el año con esta deliciosa receta que además es un dulce que no debe faltar en el día de Reyes.
Estuve buscando varias recetas, ya que no lo había hecho antes, hasta encontrar la más apropiada para mí. Tengo que dar las gracias a Alfonso, Recetas de rechupete, por compartir esta maravillosa receta que es todo un acierto…está ¡increíblemente buena!

Ahora me gustaría contaros un poco acerca de el origen del Roscón de Reyes.
Parece que remonta a la época romana en la que tenía presencia en las “saturnales romanas”, estas eran unas importantes festividades romanas también conocidas como “fiestas de los esclavos”. Estos recibían raciones extras, tiempo libre y otros beneficios.
El nombre proviene en honor a Saturno, dios de la agricultura y era un homenaje al triunfo de un victorioso general. Era Navidad y Carnaval al mismo tiempo y el antiguo cristianismo tuvo grandes problemas para acabar con esta fiesta pagana y poder sustituirla.

Las primeras se celebraban del 17-23 de Diciembre para celebrar el fin de la época oscura del año, decorando casas con plantas y velas, y regalándose figuritas de barro. A partir del 25 de Diciembre se celebraba la llegada del sol.
Probablemente las Saturnales fueran las fiestas de la finalización de los trabajos del campo, celebrada tras la conclusión de la siembra de invierno teniendo así tiempo para descansar del esfuerzo cotidiano.
Posteriormente la Iglesia hizo coincidir esas fechas con el nacimiento de Jesús de Nazaret con el objetivo de acabar con las antiguas celebraciones.
Para estos festejos se elaboraban unas roscas de dátiles, higos y miel y se repartían por igual entre esclavos y plebeyos.
En el s. III, se introducía una haba seca y el afortunado era nombrado Rey de Reyes durante un corto periodo de tiempo.
En Francia toman le Gateau des Rois que es idéntico a nuestro roscón y la Galette des Rois propia del norte del país.
Actualmente las costumbres han cambiado y es premiado quien descubre en su porción la sorpresa y quien encuentra el haba se supone que debe pagar el roscón…Todo son tradiciones y costumbres que varían con el paso del tiempo.

Lo que perdura es esta maravillosa receta de sabor dulce y afrutado que podemos disfrutar en estos días acompañado de una deliciosa taza de chocolate.
Espero que hayáis sido muy buenos para que sus majestades de Oriente os dejen el árbol repleto de regalos.

Feliz noche de Reyes os desean Mr, Mrs & little Hudson.

En este enlace podréis encontrar la receta mejorada del Roscón de Reyes, a la que he denominado versión 2.0

INGREDIENTES PARA 2 ROSCONES MEDIANOS:

PREFERMENTO:

  • 150 g de harina de fuerza
  • 100 g de leche entera tibia
  • 12 g de levadura prensada de panadería (levadura fresca) o 6 g de seca

PARA LA MASA:

  • 550 g de harina de fuerza  
  • 100 g de leche entera tibia 
  • 11 g de levadura fresca  o 4 de levadura seca
  • 3 huevos 
  • ralladura de una naranja y un limón  
  • 100 g de mantequilla a temperatura ambiente
  • 2 cucharadas de esencia de Azahar
  • 2 cucharadas de Cointreau
  • 1 cucharada de ron añejo
  • 1 cucharada de esencia de vainilla
  • 200 g de azúcar  
  • 1/2 cucharada de sal 

PARA DECORAR:

  •  1 huevo
  • 1 cuchadara de leche
  • 100 g de azúcar
  • 2 cucharadas de agua
  • 150 g de crocanti de almendras o almendras fileteadas, a nuestro gusto
  • Frutas confitadas (opcional)

ELABORACIÓN:

Comenzamos preparando el prefermento que nos asegurará que la masa leve y sea muy esponjosa.

Disponemos en un cuenco la leche templada y diluímos en ella la levadura prensada o fresca. En otro cuenco incorporamos la harina de fuerza y realizamos un hueco en el centro. Añadimos la leche con la levadura y mezclamos bien con ayuda de una cuchara. Una vez que tengamos los ingredientes más o menos incorporados, terminamos de amasar con las manos.

La masa será muy suave, manejable y de aspecto liso. Hacemos una bola y realizamos una cruz en la parte superior con ayuda de un cuchillo afilado.

Llenamos un bol grande con agua tibia y sumergimos la bola de prefermento. Esta caerá al fondo del bol, pero transcurridos alrededor de 5-10 minutos flotará a la superficie debido a la creación de aire en su interior.

En ese momento observaremos que habrá duplicado su tamaño. La retiramos del bol y reservamos en un cuenco para añadirla a la masa del roscón (su textura será similar al de una esponja).

Comenzamos a preparar la masa del roscón.

En un bol grande incorporamos los 550 g de harina de fuerza previamente tamizada, reservando unas 4 cucharadas para ir engordando la masa.
Lavamos bien el limón y la naranja, secamos y rallamos sin llegar a la parte blanca. Reservamos.

En un bol pequeño incorporamos los huevos junto con el azúcar, la ralladura del limón y naranja, la esencia de vainilla, la sal y el ron. Batimos enérgicamente o con ayuda de unas varillas eléctricas hasta blanquear los huevos e integrar todos los ingredientes.

Templamos los 100 ml de leche y diluimos en ella los 11 g de levadura fresca.

Realizamos un hueco en la harina que teníamos reservada e incorporamos la mezcla de huevos y la leche con la levadura diluida.

Mezclamos con ayuda de una cuchara de madera desde el centro hacia afuera y vamos poco a poco integrando con la harina.

Añadimos la mantequilla a temperatura ambiente, la esencia de azahar y el prefermento que teníamos reservado. Seguimos removiendo la masa durante unos 5 minutos. Observaremos que es una masa trabajosa de mezclar y muy pegajosa.

Espolvoreamos con harina una superficie lisa donde vayamos a trabajar la masa. Nos engrasamos las manos con aceite y comenzamos a amasar. Es una masa difícil de trabajar, sobre todo al principio, ya que es pegajosa y cuesta manipularla. Iremos integrando la harina que teníamos reservada (4 cucharadas) a medida que la amasamos, y está irá siendo más manejable y elástica. Amasaremos alrededor de unos 10 minutos.

 

Realizamos una bola con la masa, enharinamos un bol amplio e introducimos. Cubrimos con un trapo y dejamos levar durante 6 horas o hasta que doble su volumen.

El frío influye a la hora de levar la masa, es conveniente hacerlo en el lugar más cálido de la casa. En mi caso deje levar 3 horas y, por falta de tiempo, lo metí en el frigorífico hasta el día siguiente para terminar su levado.

Una vez que ha transcurrido ese tiempo, la masa habrá duplicado su volumen. Dividimos en dos partes y le damos forma de bola. Dejamos reposar 5 minutos.

Sobre una bandeja de horno previamente forrada con papel de horno, damos forma a los roscones introduciendo los dedos en el centro, vamos agrandando el agujero hasta que que tome el tamaño deseado. Tened en cuenta que después aumentarán su tamaño, por lo que no os preocupéis si os parecen demasiado delgados.

Si no vais a rellenar el roscón con nata, trufa…ya que preferís tomarlo tal cual, es el momento en el que podéis introducir la sorpresa en el envolviéndola en film.

Cubrimos con un paño para evitar que se reseque mientras crece y dejamos reposar durante 23 horas (en las cuales duplicará su tamaño).

Batimos los huevos y añadimos la leche y pintamos los roscones suavemente con ayuda de una broche de silicona. Colocamos las frutas escarchadas si es que hemos optado por ponerlas.

Preparamos el azúcar humedecido.

Incorporamos en un cuenco el azúcar y vamos añadiendo gotitas de agua, mezclamos con la yema de los dedos. Una vez esté apelmazado, repartimos sobre los roscones. Esparcimos el crocanti de almendra tostada por la superficie.

Precalentamos el horno a 200° C con ambas placas.

Horneamos los roscones de uno en uno. Bajamos la temperatura a 180º C e introducimos el primero, lo hornearemos durante 18-20 minutos, siempre dependiendo de nuestro horno. En los últimos minutos de cocción si observáis que se dora demasiado, lo cubriremos con una hoja de papel de aluminio hasta el final de horneado. Para comprobar que está hecho, podemos introducir un palillo de madera de los que utilizamos para hacer brochetas y si este sale in ninguna miga adherida es que está listo.

Sacamos del horno y colocamos sobre una rejilla mientras horneamos el segundo. Dejamos enfriar completamente.

Podemos rellenarlos de nata montada, trufa, crema pastelera, cabello de ángel…las combinaciones son infinitas aunque este bizcocho se deja comer perfectamente por si solo, ya que tiene un sabor maravilloso.

¡Buen provecho y feliz noche de Reyes!

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