Arrancamos nueva semana y como parece que el calor nos ha dejado por unos días, aunque me da que le tenemos en nada de vuelta, que mejor que aprovechar a encender los hornos de nuevo. Hoy quiero dejaros uno de esos pasteles con los que empiezas a comer y no puedes parar a no ser ¡qué te paren!
Muy muy jugoso, de sabor intenso y fresco y, además, sin gluten. Un pastel de naranja, miel y polenta.

Estamos ya en la recta final del cole con los peques y parece que no solo sea para ellos, esa parte se suma también a todo lo que normalmente tenemos que hacer. En mi caso, y por si fueran pocas las cosas que tenemos para cuando sale el peque del colegio, hay que echarles una mano y darles ánimo para el último empujón del curso. Este mes se les hace cuesta arriba, están más cansados, con ganas de que llegue el verano, las tareas que antes hacían en una hora se alargan a dos o a saber… Y en el fondo les entiendo, muchas veces dan ganas de sentarse y decir… “¡qué se haga todo solo!”, pero ese sentimiento se queda solo en una nube, hay que transmitirles fuerza y no podemos bajar la guardia.

Y como curso que va finalizando van cumpliendo metas y proyectos, por ejemplo este año han hecho un certamen de baile y actuaron en un teatro. Desde que comenzó el curso y empezaron con ello parecía que no iba a llegar el día en el que veríamos todo ese esfuerzo y dedicación, tantas horas de ensayos, recreos perdidos para practicar, que al final se transformaron en una actuación increíble. Parece mentira que pequeñajos de 10 años puedan tener tanta coordinación, ilusión, dedicación, fuerza y compenetración para todos y cada uno de sus movimientos.

Nos dejaron boquiabiertos y casi sin poder pestañear. Fue fantástico ver un baile tan largo con diferentes estilos de música, pasos tan complejos y dispares entre ellos haciendo un conjunto tan espectacular. Siempre pensé que sería lo que sentirían otros padres cuando veían a sus hijos actuar ante otras personas, ese sentimiento debería ser intenso. Hoy puedo decir que es absoluta felicidad y satisfacción, me sentía súper orgullosa de todo el esfuerzo que hizo durante tanto tiempo.

Había que celebrarlo de algún modo y con alguna receta en la que él me pudiera ayudar prácticamente en todos los pasos, adora cocinar y meterse en la cocina. A mi enano le gustan mucho los bizcochos y las masas tipo brioches, de modo que decidimos hacer uno. Ya tenía el ojo echado a este que os traigo cuya receta original es de Donal Skehan y nos pusimos con él.

En nuestro caso omitimos el agua de rosas y la sustituimos por agua de azahar, el azúcar lo cambiamos por moscabado claro y la decoración exterior pensamos en hacer una flor con pétalos de melocotón. El resultado es un bizcocho riquísimo, su sabor puede recordar un poco a la tarta de Santiago debido a la gran cantidad de almendra pero mucho más jugosa y de sabor más fresco.

Además al estar elaborada con almendra y polenta es apta para personas intolerantes al gluten. Mañana día 27 de mayo, es el día Nacional del Celíaco, podría ser una buena opción para hacerla y celebrar este día.
Una receta muy fácil que merece la pena probar al menos una vez, que seguro serán ¡muchas más! Y más aún en esta época del año en la que necesitamos un pequeño aporte de energía para llegar a las ansiadas vacaciones 😉

¡Animos a hacerlo y me contáis!

Saludos,
Mrs Hudson.
Pastel de naranja, miel y polenta

INGREDIENTES PARA 2 BIZCOCHOS DE  18×5 CM:

PARA LA MASA:

PARA EL SIROPE DE NARANJA Y MIEL:

  • zumo de 2 naranjas
  • 3 cucharadas de miel (3 Tbsp)
  • 3-4 gotas de agua de azahar

PARA DECORAR: 

  • 500 g aprox. de melocotón en almíbar

ELABORACIÓN:

Para estos pasteles he utilizado dos de estos moldes de madera de álamo con su propia blonda, podemos introducirlos en el horno para hornear los bizcochos además de servir como presentación final. En su defecto podemos realizar la misma cantidad de masa y utilizar un molde de 20 cm de diámetro (quedará más alto).

Precalentamos el horno a 180º C con calor arriba y abajo.

En un bol mediano incorporamos la almendra molida junto con la polenta y la levadura, mezclamos con una espátula de silicona. Reservamos.

En un mortero introducimos las vainas de cardamomo y golpeamos ligeramente para abrir las vainas. Retiramos estas y molemos suavemente las semillas de cardamomo, volcamos sobre la mezcla de almendras.

En el bol de la KA incorporamos la mantequilla junto con el azúcar moscabado claro, batimos con ayuda de la pala hasta obtener una mezcla suave y esponjosa. añadimos los huevos de 1 en 1 batiendo muy bien tras cada adición. No añadiremos el siguiente hasta que el primero se haya integrado por completo. Añadimos la ralladura de naranja junto con la mezcla de almendra y el extracto de vainilla, mezclamos con ayuda de una espátula de silicona realizando movimientos envolventes hasta obtener una mezcla homogénea.

No debemos sobrebatir la mezcla, tan solo realizaremos este paso hasta que los ingredientes se hayan integrado por completo.

Repartimos la mezcla en los dos moldes, golpeamos suavemente sobre la superficie de trabajo para asentar la mezcla y favorecer las posible burbujas de aire. Introducimos en el horno durante 30-35 minutos. Antes de sacarlo comprobaremos pinchando con un palillo que este sale limpio.

Si optamos por hacerlo en un molde más grande, tendremos que hornear durante más tiempo, alrededor de 45-50 minutos.

Mientras se hornea prepararemos el sirope de naranja y miel.

En un cazo vertemos el zumo de naranja junto con la miel y el azahar, colocamos a calor medio-bajo y dejamos unos minutos para que reduzca ligeramente. Lo suficiente para que no sea muy líquido y podamos mojar posteriormente el bizcocho.

Sacamos del molde de madera, pero con la blonda, y colocamos sobre una rejilla. Pinchamos toda la superficie de los bizcochos con un palillo, con ayuda de un pincel para repostería humedecemos toda la superficie de los dos bizcochos.

Podemos reservar un poquito para humedecer tras decorar con el melocotón.

Dejamos enfriar completamente.

Una vez que esté completamente frío procedemos a decorar la superficie. Haremos una flor con láminas de melocotón en almíbar.

Cogemos el melocotón, que vendrá en mitades, y con ayuda de un cuchillo bien afilado realizamos láminas continuando el corte que viene determinado, como si cortásemos gajos. Es importante que sean más bien finos, no gruesos, de este modo la flor quedará más vistosa. De ser demasiado gruesos se apreciarán huecos entre los “pétalos” dejándose ver el bizcocho.

Una vez que tengamos cortados los melocotones en láminas procedemos a colocarlos. Comenzaremos por la parte exterior del bizcocho hacia el centro. Colocamos un pétalo o gajo, el siguiente irá superponiéndose sobre este último tapando 1/3 y así consecutivamente hasta completar el círculo. Continuaremos colocando otro disco en el interior y así hasta llegar al centro y completar la flor.

Podemos pintar ligeramente con el almíbar restante o bien dejarlo tal cual.

Para servirlo podemos acompañarlo con un poco de crème fraîche o, si llegara de nuevo el calor, un poco de helado de vainilla.

CONSERVACIÓN: Al llevar fruta en la superficie, aunque sea en almíbar, lo ideal es guardarlo en un recipiente hermético o bien cubierto con film de plástico en el propio molde de madera y en el frigorífico. En caso de hacer el bizcocho solo sin la fruta, puede conservarse en una campana de cristal durante 4-5 días.

Pastel de naranja, miel y polenta

Pastel de naranja, miel y polenta

Pastel de naranja, miel y polenta

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Pastel de naranja, miel y polenta

Pastel de naranja, miel y polenta

 

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Eva

La cocina en general es un mundo que me apasiona. Poder combinar aromas, sabores y sorprender realizando una inesperada mezcla con ellos. Seguir la pista de intrigantes platos, hacían de cada receta un descubrimiento, una aventura, un viaje.
Si la cocina también es tu pasión, bienvenido a mi casa.

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