Hoy me he despertado con la sensación de llevar un par de días sumida en una rutina. Sin apenas tiempo para hacer lo que realmente me gusta, muy ocupada. Claro que todos tenemos responsabilidades y estas muchas veces ocupan gran parte del día…Pues bien, hoy he decidido romper con la monotonía y crear sonrisas. ¿Quién dice qué la magia no existe? Cenicienta pudo ver como una calabaza se convirtió en una espléndida carroza y yo voy a convertirla en una pequeña tentación…

Ingredientes:

  • 400 gr de calabaza en puré
  • 160 ml de aceite de girasol
  • 380 gr de azúcar
  • 120 ml de leche
  • 350 gr de harina
  • 3 huevos
  • 2 cucharaditas de extracto de vainilla
  • 1 cucharadita de levadura
  • 1 cucharadita de bicarbonato
  • 1 y 1/2 cucharaditas de canela molida
  • 1/4 cucharadita de nuez moscada
  • 1/4 cucharadita de clavos molidos
  • 1/4 cucharadita de jengibre
  • 1/2 cucharadita de sal

 

Para el glaseado:

  • 240 gr de crema de queso fría (tipo Philadelphia)
  • 100 gr de mantequilla a temperatura ambiente
  • 500 gr de icing sugar o azúcar glass
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 1 cucharadita de canela molida
  • 1 cucharada de leche

 

Elaboración:

Preparamos el puré. Troceamos la calabaza y ponemos a hervir hasta que comprobemos que está blanda pero que no se deshace. Escurrimos y la ponemos en un cuenco. Con un tenedor machacamos los trozos hasta hacerlos puré, comprobareís que quedan como unas hebras.

Precalentamos el horno a 175 º C.

En un bol grande disponemos el puré de calabaza, el aceite, el azúcar, la leche y el extracto de vainilla. Mezclamos todos los ingredientes hasta que estén bien integrados. Batimos los huevos individualmente y los vamos añadiendo a la mezcla del puré sin dejar de remover.

Por otro lado, tamizamos la harina, junto con la levadura y el bicarbonato, y añadimos la sal y las especias. Mezclamos los ingredientes secos.

Incorporamos poco a poco los ingredientes secos en el bol donde tenemos tenemos la mezcla del puré de calabaza. Vamos removiendo manualmente a medida que lo añadimos, no utilizeis varillas eléctricas.

Preparamos la bandeja con sus cápsulas de papel y rellenamos 2/3 de su capacidad. Introducimos al horno durante 20 minutos o hasta que pinchando con un palillo de madera este salga limpio. Dejamos reposar 5 minutos en la bandeja y posteriormente dejamos enfriar en una rejilla para poder decorarlos.

Preparamos el glaseado:

En un bol grande ponemos la mantequilla, que debe estar a temperatura ambiente, y la crema de queso fría. Mezclamos ambos ingredientes para que se integren uno con otro y hasta conseguir una textura ligera y esponjosa. Tamizamos el icing sugar o azúcar glass, vamos incorporandolo poco a poco y removiendo. Añadimos el extracto de vainilla y la canela molida.

Cuando veamos que la mezcla ha cogido gran parte del azúcar, podemos utilizar las varillas eléctricas para terminar de mezclarlos. Añadimos la cucharada de leche y terminamos de batir a una velocidad más alta.

Con una manga pastelera pasamos a decorar cada cupcake… y la magia llega a sus paladares !!

 

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Eva

La cocina en general es un mundo que me apasiona. Poder combinar aromas, sabores y sorprender realizando una inesperada mezcla con ellos. Seguir la pista de intrigantes platos, hacían de cada receta un descubrimiento, una aventura, un viaje.
Si la cocina también es tu pasión, bienvenido a mi casa.

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