Taller presencial de Roscón de Reyes en Madrid
Tartitas de mazapán

NAVIDAD DEL FUTURO

Estas navidades como las de los últimos años son tan distintas de las de antaño. Solos, mi marido y yo, frente a un plato de crema humeante. ¡Qué rápido pasan los años!. Tras su rostro surcado por decenas de arrugas aun reconozco al joven del que me enamoré. Supe desde un principio que pasaría el resto de mi vida junto a el. Que tendríamos hijos y que viviríamos una vida plena.

Recuerdo que pasamos gran parte de nuestra vida involucrados en distintos proyectos, frentes que se abrían ante nuestros ojos y a los que nos lanzábamos sin temor en busca de un éxito innecesario, dejando para otro momento aquello que creíamos menos importante, o simplemente aquello que siempre estaba allí.

Sacrificamos tiempo pensando que disponíamos de el con total libertad, que nuestra bolsa de minutos estaba rebosante de ellos. No caímos en la cuenta de que había otras bolsas menos llenas.
Poco a poco, gente que pensábamos que siempre estaría junto a nosotros agotó su tiempo, dejando un vacío inmenso al marcharse.

Mi bolsa esta cada vez mas vacía, como nuestras vidas. Es navidad y aunque soy feliz por seguir junto a mi marido, este sentimiento de desazón no me abandona. Parte por los seres queridos con los que no puedo compartir momentos, y por otro, aquellos que no tienen tiempo para gastarlo con un par de viejos.

No me gusta lo que veo, no me gusta lo que siento…

Al cerrar la ventana una extraña sensación de seguridad me invade. Aun mantengo el amargo sabor de la soledad en la boca. He visto como acabaría mis días, he sido participe de como he desperdiciado mi tiempo en empresas que no alimentan el corazón, como poco a poco, nuestro seres queridos van quedándose por el camino. Pero tengo esperanza y, sobre todo, tengo determinación, la certeza de cambiar todo esto, la consciencia de enfocar mis pasos hacia lo que realmente quiero y de lo que realmente disfruto.

Hoy es Navidad, y voy a disfrutarlo con toda mi familia ¡Si toda!, todos juntos. He preparado un postre especial. Una pequeña tarta,  que combina mazapán y mermelada de sidra y frambuesas, decorada con un suave merengue.
¿Hay algo mas navideño que el mazapán y la sidra?

Desde las cocinas de Bake-Street os deseamos una muy ¡Feliz Navidad!

Mr, Mrs & little Hudson.

PD. Gracias Dickens por enseñarme que hay cosas que el dinero jamás podrá comprar.

INGREDIENTES PARA 10-12 TARTITAS:

PARA EL MAZAPÁN:

  • 125 g de almendra molida
  • 100 grde azúcar
  • 25 g de azúcar glass
  • 1/2 clara de huevo (y reservamos su yema para pintar)
  • 60 ml de agua.
  • 1/4 cucharadita de esencia de vainilla

PARA LA MERMELADA DE SIDRA Y FRAMBUESAS:

  • 200 ml de sidra natural
  • 130 g de azúcar granulado
  • el zumo de 1/2 limón
  • 1 y 1/2 cucharaditas de gelatina neutra en polvo (1 y 1/2 Tsp)
  • frambuesas liofilizadas

PARA el MERENGUE ITALIANO:

  • 1 clara
  • una pizca de cremor tártaro
  • 75 g de azúcar
  • 18 g de agua

ELABORACIÓN:

Preparamos la mermelada de sidra.

En un cazo incorporamos la sidra junto con el azúcar y el zumo de limón, dejamos a fuego medio alto hasta llegar a ebullición.

Añadimos 1 cucharadita de gelatina neutra, mezclamos bien y dejamos a fuego medio durante 20 minutos. Disolvemos 1/2 cucharadita de gelatina neutra en 1/2 cucharadita de agua, disolvemos y dejamos reposar 4 minutos, observaremos que se vuelve una pasta compacta.

Una vez pasados los 4 minutos, retiramos del fuego e incorporamos la gelatina que teníamos en remojo. Disolvemos bien, espolvoreamos unas pocas de frambuesas lioflizadas, volvemos a mezclar y pasamos la mezcla a un frasco de cristal previamente esterilizado.

Dejamos reposar 4-5 horas en la nevera para que espese, aunque es preferible dejarlo toda la noche.

Obtendremos una mermelada de textura suave, más parecido a una jalea espesa.

Preparamos el mazapán.

Incorporamos el agua en un cazo junto con el azúcar, colocamos a fuego medio-alto y dejamos hasta a ebullición sin remover. Dejamos que hierva hasta que alcanzar los 110º C. Nos será útil un termómetro de cocina.

Una vez en este punto, retiramos del fuego y añadimos la almendra molida, la 1/2 clara de huevo ligeramente batida, el azúcar glass y la esencia de vainilla. Mezclamos los ingredientes con ayuda de una lengua a medida que los vamos incorporando.

Debemos trabajar la masa hasta homogeneizar todos los ingredientes y conseguir que se pueda trabajar con las manos. Si observamos que aún se nos adhiere podemos añadir un poco de glass. Formamos una bola, cubrimos con film e introducimos en el frigorífico durante 1 hora.

Transcurridos ese tiempo, sacamos del frío. Disponemos azúcar glass sobre una superficie lisa y estiramos la masa con ayuda de un rodillo ajustable, le daremos un grosor de 6 mm.

Utilizamos cortadores redondos de 6 cm de diámetro para realizar las tartas. Colocamos sobre una bandeja previamente forrada con papel de horno.

Precalentamos el horno a 200ºC con ambas placas.

Pintamos la superficIe ligeramente con yema de huevo e introducimos en el horno durante 6-7 minutos.

Observaremos que toman un ligero color dorado.

Sacamos y dejamos enfriar completamente antes de montarlas.

Preparamos el merengue italiano.

La elaboración del merengue es la que realizamos para elaborar un merengue italiano, solo que para darle mayor consistencia terminaremos poniéndolo al calor como realizaríamos un merengue suizo.

Aunque si nos resulta demasiado laborioso podemos hacerlo con azúcar granulado y montando directamente en el bol al baño maria, añadiendo el azúcar en 3 veces. El inconveniente que le veo es que al tomar el merengue apreciaremos los granos de azúcar, de la otra manera quedará un merengue suave.

Disponemos un cazo para preparar el almíbar, incorporamos el agua y el azúcar. Ponemos a fuego medio.

Nos sería útil tener un termómetro de cocina, cuando llegue a 118ºC retiramos para incorporar a las claras casi montadas. De no ser así, una vez colocado en el fuego dejaremos transcurrir 2 minutos. Deberemos conseguir el llamado punto de hebra. ¿ Cómo sabremos cuando es así ?, sencillo.

Cogeremos un poco previamente con una cuchara y con mucho cuidado con los dedos mojados en agua fría, cogeremos una pequeña parte con ambas yemas y al separarlas ha de quedar como una hebra fina, este es el punto exacto para nuestro almíbar.

Empezamos a montar la clara. La incorporamos en un bol que soporte el calor y le añadimos el cremor tártaro (nos ayudará a que monten mejor). Seguimos batiendo la clara que debe estar casi a punto de montar. Debe quedar firme.

El almíbar estará listo en lo que tardamos en montar las claras, quizás terminemos un minuto antes pero las claras estarán tan montadas que no bajaran en lo que terminamos de tener el almíbar listo.

Incorporamos muy poco a poco en la clara montada y batiendo a la vez. Nos quedará un merengue muy brillante.

Procedemos a poner sobre un cazo con agua para seguir montando al baño maria (esta no debe llegar a hervir), lo haremos durante 8-10 minutos.

Observaremos que el merengue toma mucho cuerpo y es muy firme. Dejamos reposar 2 minutos antes de decorar las tartas.

Montamos las tartas.

Introducimos el merengue en una manga pastelera y disponemos pequeños montoncitos alrededor del borde del mazapán.

Rellenamos el corazón con la mermelada de sidra y frambuesas y ya las tendremos listas para disfrutar. Un dulce muy sencillo y que acompaña estas fechas.

¡Espero que os guste y que lo disfrutéis en estos días!
¡Mis mejores deseos para finalizar este año y comenzar el próximo! Besos muy grandes para todos.


Sobre el autor Ver todos los posts Autor

Mrs. Hudson

La cocina en general es un mundo que me apasiona. Poder combinar aromas, sabores y sorprender realizando una inesperada mezcla con ellos. Seguir la pista de intrigantes platos, hacían de cada receta un descubrimiento, una aventura, un viaje.
Si la cocina también es tu pasión, bienvenido a mi casa.

4 ComentariosDeja un comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *