Volvemos a los clásicos, a esos postres que sabemos que siempre nos darán buenos resultados. Fáciles, sencillos, llenos de sabores naturales y con los que disfrutamos mientras los elaboramos sintiendo como nos remontamos a otra época en la que con pocos ingredientes cautivaban incluso a los reyes.
Son postres que llevan grabado en su sabor la palabra “hogar”, aquellos que nacen desde el cariño y colman de felicidad nuestro paladar.
Hablamos de la “Tarte Tatin”, una variedad de tarta de manzana con una característica particular, está elaborada al revés.
Para su elaboración las manzanas son caramelizadas con azúcar y mantequilla y la parte superior, que pasará a ser la base una vez elaborada, puede variar según quien la realice.
Hay variedades con hojaldre, masa quebrada… en mi caso he preferido hacerla con una masa quebrada dulce.
Se dice que la “Tarte Tatin” fue creada por accidente en el “Hotel Tatin” en Lamotte-Beuvron, Francia en 1889, lugar del cual toma su nombre. El hotel era regentado por dos hermanas, Stéphanie Tatin y Caroline Tatin .
Un despiste de Stéphanie Tatin, quien estaba elaborando una tarta de manzana tradicional, hizo que se cocinaran las manzanas más de la cuenta sobre la mantequilla y el azúcar, y para no desperdiciarlas, colocó la masa encima y la horneó.
Después le dieron la vuelta con cuidado, y la sirvieron a los huéspedes del hotel.
Tuvo una maravillosa acogida por parte de estos.
Stéphanie horneó una tarta de manzana caramelizada al revés por error, dando lugar a esta variante tan conocida en la cocina francesa. Sin embargo, a pesar de la veracidad de esta historia el concepto de la “tartas boca abajo ” no era nueva.
MA Carême ya menciona “renversées gâteaux” adornado con manzanas de Rouen u otra fruta en su “Patissier Royal Parisien” (1841).
La tarta se convirtió en un plato de la casa del hotel Tatin. Los historiadores y los gourmets han argumentado si es una verdadera creación de las Demoiselles Tatin, o la marca de una versión mejorada de la “tarte Solognotte”, un plato tradicional de la región de Sologne que rodea Lamotte-Beuvron.
Se sugiere que, mientras que la tarta se convirtió en una especialidad del hotel Tatin, las hermanas no se propusieron crear un “plato”. Nunca escribieron un libro de cocina o publicaron su receta, ni siquiera la llamaron tarte Tatin.
Este reconocimiento fue otorgado a ellos por Curnonsky, el famoso autor y epicúreo francés, así como el restaurante de Maxim París después de la muerte de las hermanas.
Una de las leyendas dice que Louis Vaudable, el dueño de Maxim, un día de caza fue herido. Contó que solía cazar alrededor de Lamotte-Beuvron cuando era joven y allí descubrió un pequeño hotel dirigido por señoras mayores el cual tenía un postre maravilloso que aparecia en el menú con el nombre de “Tarte Solognote” .
Preguntó al personal de la cocina sobre su receta el cual dio una respuesta de rechazo.
Consiguió que le contrataran como jardinero. Tres días después, fue despedido al ver que apenas podía plantar una col, días que fueron suficientes para hacerse con los secretos de la cocina.
Se llevó la receta y la puso en su propio menú con el nombre de “Tarte des Demoiselles Tatin.”
En realidad, el Sr. Vaudable nació en 1902, y las hermanas se retiraron en 1906, las cuales murieron en 1911 y 1917, mientras que Maxim fue comprado por la familia Vaudable en 1932 lo cual niega la veracidad de la história.
Originariamente se elaboraba con manzana Reineta, pero ha evolucionado en cuanto a variedad ya que este tipo es muy quebradiza y no aguanta bien la forma, por eso se utilizan manzanas del tipo Golden, Granny Smith, Royal Gala, Fuji…
Hoy en día se elaboran muchas variedades a parte de la cláscia; de melocotón, piña, cebollas, tomates…cualquier ingrediente que quiera formar parte de esta deliciosa tarta será bien recibido.
Me encanta ver como grandes postres que han marcado una etapa en el mundo de la repostería, surgieron de pequeños errores. En el fondo tampoco va a estar tan mal que a veces nos confundamos, ni siquiera en la cocina…
Aquí os dejo esta maravillosa tarta la cual pensaréis al saborearla que ojalá todas las equivocaciones fueran tan espléndidas.
Espero que la disfrutéis.
Saludos,
Mrs Hudson.