Buenos días!! Comenzamos semana nueva y estamos dispuestos a disfrutar de ella plenamente, y mucho más aún sabiendo que es más corta de lo habitual.
Hoy os traigo unos macarons llenos de aroma y sabor.
Su relleno difiere un poco de lo que solemos utilizar normalmente, en esta ocasión he optado por uno muy casero, fresco y delicioso, un curd de moras.
Creo que ya lo sabéis pero… adoro los frutos silvestres!! Las moras son uno de mis preferidos junto con los arándanos.
Normalmente en casa solemos hacer curd de limón o lima-limón, este último es un auténtico vicio!! Nos encanta disfrutarlo con una simple cuchara… También hice recientemente el curd de jengibre y es otro de los que os recomiendo sin lugar a dudas.

No había realizado, hasta este verano, el curd de moras. Según hicimos la primera toma de contacto paso acto seguido a la lista de favoritos con sus compañeros… Es fantástico la cantidad de opciones de las que disponemos obteniendo muy buenos resultados, utilizando pocos ingredientes.

El curd es una buena opción, sobretodo cuando hacéis macarons ya que podéis utilizar a la vez ambas partes del huevo, las claras para las conchas y las yemas para el relleno.

Se conocen muchas variedades de curd desde limón, mandarina, naranja, frambuesas…hasta otras más exóticas como la fruta de la pasión o mango.
En Inglaterra a finales del S. XIX y principios del XX, era tradición a la hora de servir el té acompañar el pan o scones  con lemon curd casero como alternativa a la mermelada. Además de utilizarse como relleno para tartas, tartaletas…
Solía hacerse en cantidades relativamente pequeñas, ya que no se conservaba tan fácilmente como la mermelada. Conforme avanzó el tiempo fue posible la preparación de mayores cantidades gracias a la refrigeración.

Para aromatizar las conchas decidí utilizar ralladura de lima, le otorga un sabor natural e increíblemente más potente que cualquier extracto o aroma. De hecho el momento en el que se están horneando llena el ambiente de un fantástico aroma.
Por supuesto y como siempre os comento, podéis variar los ingredientes tanto en la concha como en el curd a vuestra elección.

Hoy combinamos lo rústico con lo exótico, obteniendo como resultado un bocado realmente tentador… Esperamos que os guste!

Saludos,
Mrs Hudson.

 

Macarons de lima con curd de moras

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Buenos tardes!! Llevo varios días sin venir a veros pero no es por que no haya querido sino por falta de tiempo. La preparación del taller que tuvimos el domingo pasado más otros proyectos que estaban en construcción, ha hecho que no pueda venir a pesar de que lo estaba deseando.

Hoy vengo con un postre que está entre mis preferidos, una tarta de queso. En esta ocasión he introducido ingredientes que nos preparan para la época otoñal y nos acompañan en estos días que pronto colorearán las calles de colores naranjas y amarillos.
Se trata del mazapán y el ruibarbo, este último no es propio de esta época del año, si no más bien a partir de Abril, pero he de decir que hacen buen pareja.

Recientemente os dejé una receta con mazapán, me gustó tanto los resultados que obtuve que según disfrutaba de un pedazo ya estaba pensando en otra elaboración. Se me ocurrió la idea de elaborar una tarta de queso ya que mezclar uno de mis postres predilectos con un ingrediente lleno de sabor me pareció una gran idea.
Mi duda venía en como introducir este ingrediente por lo que buscando un poco llegué al blog que os nombro abajo, me pareció una receta sencilla y además el hecho de incorporar claras montadas me gustó mucho ya que cuando elaboré el Japanese Cheesecake descubrí una textura esponjosa y suave que se desvanecía en el paladar.

En este caso disfrutaremos de esa misma textura solo que acompañada de una explosión de sabor. Para cubrir la tarta me decanté por una caramelo, pero en esta ocasión quería otorgarle sabor.
Llevo tiempo tras un ingrediente que es bastante complicado de encontrar, el ruibarbo, y hace poco encontré un concentrado similar a un jugo por lo que no dude ni un segundo en traérmelo para casa. Realice pruebas con el y me encantó!! Jamás lo había probado por lo que no sabía que sabor iba a encontrar ni si me iba a gustar, pero mi fijación era tal que había que ponerse con el.
A día de hoy puedo decir que entiendo porque tiene tantos fieles, es un sabor increíble!! y eso que no he podido probarlo de forma natural, es decir, de la propia planta y aún así estoy encantada.

El ruibarbo es una planta de origen asiático, la cual en sus orígenes se utilizaba exclusivamente con fines medicinales. En principio se le consideraba un vegetal pero en el año 1947 un tribunal de Nueva York decidió que sería tratado como una fruta debido a los impuestos de la fruta son más bajos que los de los vegetales.
Su aspecto son tallos similares al apio de color rosáceo con hojas en la parte superior, las cuales no son comestibles debido a su toxicidad.
Las hojas contienen ácido oxálico, una sustancia venenosa para el consumo humano. La dosis letal de esta sustancia es de 375mg/ Kg de peso corporal, por lo que su cosecha no debe sobrepasar el principio de verano ya que a medida que va creciendo produce más ácido oxálico lo cual hace de el un ingrediente incomible.

Tras la Primera Guerra Mundial hubo muchos casos de envenenamiento ya que en reino Unido se recomendó las hojas de esta planta como fuente de alimento. Por lo que solo debemos consumir los tallos, estos poseen un índice muy bajo, 2-2,5% aproximadamente, de este ácido que dominado por el ácido málico lo hace apto para el consumo.
El uso de los tallos de ruibarbo como alimento es una innovación relativamente reciente, registrada por primera vez en el S. XVII en Inglaterra alcanzando su consumo más elevado entre las dos Guerras Mundiales del S. XX.

Suele utilizarse cocido con azúcar y en muchas ocasiones mezclados con otros ingredientes como las fresas o manzanas, para la elaboración de tartas, mermeladas o incluso encurtidos. antiguamente era un dulce asequible para los niños de reino unido y Suecia. Los consumían como sticks sumergidos en azúcar, hoy en día se sigue consumiendo de esta forma en el oeste de Finlandia, Noruega e Islandia.

A día de hoy es bastante complicado encontrarlo fresco en fruterías pero seguiré insistiendo en mi búsqueda ya que cuando descubro algo que me gusta procuro intentar localizar la mejor manera de conseguirlo. De momento os dejo esta elaboración que espero os animéis con ella y la disfrutéis tanto como nosotros.

Saludos,
Mrs Hudson.

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Seguimos con recetas dulces orientadas a disfrutar en verano. Hay mucha repostería que al llegar el calor parece que cuesta un poco más disfrutarla, y sobretodo elaborarla.

Pero si le añadimos ingredientes frescos, con sabores ácidos, dulces, refrescantes… estos se transforman en dulces perfectos para cualquier momento del año!

En esta ocasión hemos variado una maravillosa receta de origen sueco., aunque también es tradicional de muchos países nórdicos.
El Semla o Semlor es un pan dulce elaborado de diversas formas, la cual varia según su procedencia, y se suele asociar a las fechas de Cuaresma y Carnaval aunque hoy en día se disfruta de ella prácticamente todo el año.

El nombre “semla” cuyo plural es “semlor”, es una palabra prestada del alemán “semmel”, la cual deriva del latín “semilia” y se utilizaba para hacer referencia a la harina de trigo o sémola más fina.

La versión más antigua del Semla, era un bollo de pan normal el cual se tomaba en un tazón con leche caliente.
Hoy en día se trata de un bollo especiado con cardamomo, para presentarlo se retira la parte superior a modo de tapa,  se rellena con una pasta de leche y almendras, se cubre con nata montada y finalmente se coloca la tapa que se cortó en un primer momento y se espolvorea con azúcar glass.

Como variante ofrecen otro modo de disfrutarlo, lo rellenan de mermelada de frambuesa en lugar de pasta de almendra, además de disfrutarla con café o té en lugar de leche caliente.

En Finlandia se convirtió en el postre tradicional de las fiestas cristianas “Laskiaissunnuntai” y “Laskiaistiista”, en las cuales los niños y jóvenes se deslizaban en trineo por una colina para determinar como sería el cultivo de los próximos años.
Quien llegase más lejos sería el que obtuviera mejor cosecha.
Las fiestas deben este nombre al hecho de deslizarse o descender en trineo la cual viene de la palabra “laskea”.

La versión que se ofrece en las panaderías danesas o islandesas difiere bastante de la sueca, está elaborada con masa de hojaldre y rellena de nata montada y mermelada y en alguna ocasión lo cubren con un glaseado de azúcar.
En casa suelen elaborar unas especies de rolls de masa de trigo rellenos de pasas y “succade”, cáscaras de cítricos confitadas que pueden ir del limón a la naranja.

Muchas variantes para una maravillosa receta, siempre es bonito ver su nacimiento y evolución dependiendo de las zonas por las que se va expandiendo.
He de reconocer que los países nórdicos me han gustado, me gustan y me gustarán siempre, pero ahora que empiezo a conocer su sencilla y estupenda repostería aún más!

En mi caso he preparado la receta sueca, quería elaborar un pan dulce tierno y con sabor a cardamomo… es un dulce sensacional y muy sencillo. El relleno y crema muy fresquita con un ligero toque picante que le va genial a la piña asada.
¿Lo qué más me ha gustado? Que tras llevar elaborado 3 días, sigue igual de tierno que el primero.

Espero que os animéis con ellos y los probéis con esta versión de verano!

Saludos,
Mrs Hudson.

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Volvemos tras varios días sin publicar. Pero no porque no haya querido hacerlo, todo lo contrario, os echaba mucho de menos!
He tenido un poco de ajetreo por no decir demasiado y apenas me quedaba tiempo para sentarme si quiera en el sofá.
Y si a eso le unimos que estuve haciendo pruebas para una receta que espero no tardar mucho en dejárosla… pues el resultado es que me he pasado días sin veros!

Además tenemos una pequeña sorpresa que estamos preparando, la cual me roba gran parte del tiempo también… estoy deseando poder contarosla pero aún he de aguantar unos días.

Hoy traigo una receta sencilla, de elaboración fácil y con muy buenos resultados.
Se tratan de unas pastas diferentes a las que estamos acostumbrados a tomar, pero mucho más deliciosas, ligeras y refrescantes que las de toda la vida.
Están elaboradas con pasta filo y rellenas con pera confitada y curd de jengibre…una delicia para los sentidos!!

Hacia tiempo que llevaba pensando en elaborar este curd, personalmente me encanta el jengibre, lo adoro.
Pero a quien no le guste estoy segura que no sabría decir que no, tiene matices que tacharía de fascinantes! Vuestro paladar os lo agradecerá.
Mire muchas recetas para elaborarlo y ninguna me terminaba de convencer, por lo que me decidí por hacer la mia propia.
Lo elaboré con zumo de lima, zumo de limón, azúcar moreno y jengibre.
Elegí este tipo de azúcar con la finalidad de hacerlo algo más sano, sin utilizar azucares refinados y a su vez darle un color dorado.

El resultado es realmente maravilloso, si ya me comia el curd de limón a cucharadas, este va por el mismo camino…es de una sabor maravilloso e indescriptible!

Su ingrediente principal crece en todas las regiones tropicales del mundo.
Las variedades más caras y de mayor calidad generalmente proceden de Australia, India y Jamaica, mientras que las más comercializadas se cultivan en China y Perú.

Cuenta con un montón de beneficios para nuestro organismo, es estimulante del sistema nervioso central y autónomo y muy rico en antioxidantes, se usa para tratar afecciones gastrointestinales y respiratorias.  Externamente sirve para tratar traumatismos y reumatismos, aunque no debemos abusar de el ya que puede debilitar la visión.

Nuevamente podemos disfrutar de un dulce que no solo alivia nuestro “lado goloso”, sino que además nos aporta beneficios saludables para nosotros.

Esperamos que os animéis con ellas y las disfrutéis en buena compañía.

Saludos,
Mrs Hudson.

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Aún no ha llegado el verano, pero prácticamente lo tenemos a la vuelta de la esquina! Por lo que hay que ir practicando recetas que nos ayuden a sobrellevar la época estival.
Aunque no os lo creáis, es la primera vez en mi vida que hago un helado, y no sería por falta de ganas. Pero me faltaba lo fundamental, la heladera.

En más de una ocasión me plantee el elaborar helado a mano, pero dudaba de si los resultados serían buenos, porque temía que se me cristalizara y que después de todo el trabajo y la cantidad de ingredientes terminara en cualquier sitio menos nuestro estómago.
Pero he debido de portarme bien porque me han regalado una!
Y claro, he tardado en hacer un helado el tiempo que tuvo que estar en el congelador, porque si lo pudiera haber hecho según la sacaba de la caja no lo hubiera dudado ni un momento!

Tenía cientos de miles de ideas en la cabeza, pero al final me decidí por este.
¿Recordáis qué os avise sobre las recetas chocolateadas?, pues aquí comienza un largo y delicioso camino.

El verdadero comienzo de este postre helado, tiene sus orígenes poco claros, ya que ha habido muchas modificaciones debida a los avances tecnológicos.
Pese a esto, si tomamos como referencia la presencia de bebidas heladas o enfriadas con hielo o nieve, se remontaría antes de la era cristiana.

En el año 400 a.C. en Persia se elaboraba un plato enfriado similar a un pudín o flan, elaborado con agua de rosas y cabello de angel, que se asemejaba a una mezcla de sorbete y pudín de arroz, el cual se servía a la realeza durante el verano.

Los persas dominaban la técnica de almacenar hielo dentro de grandes refrigeradores naturales, conocidos como “Yakhdan”. Estos almacenes mantenían el hielo recogido durante el invierno o traído de las montañas durante el verano. Trabajaban usando altos receptores de viento que mantenían el espacio de almacenado subterráneo a temperaturas frías.
El hielo era luego mezclado con azafrán, frutas y otros sabores variados.

Por otra parte se dice que el rey de Macedonia, Alejandro Magno y el emperador romano Nerón, enfriaban sus zumos de fruta y sus vinos con hielo o nieve traídos de las montañas por sus esclavos.

Pero la história no acaba aquí, aún queda mucho tiempo hasta que llegue de nuevo el frio, por lo que en las siguientes recetas os seguiré contando un poquito más acerca de este postre.
Por el momento, vamos con esta receta…

Un helado cremoso de naranja, con pedacitos de chocolate relleno de mousse de naranja (a un a riesgo de parecer redundante), acompañado de un salsa de esta misma fruta y para decorar nada de guindas, ni nata ni galleta de helado…mini donuts de brioche!!!

De este modo, al ser tan pequeños y no estar fritos, pues como que ayudamos a la línea a mantenerse como esta además de darle una alegría.
Últimamente hago en casa muchas pruebas con brioche, porque nos encanta, y para no cansarnos intento darle una forma diferente.
Esta, les ha encantado! No sabían por donde empezar, si meter la cuchara o comerse los mini donuts.
La combinación ha quedado muy rica y además bastante ligera, acompañado al sabor protagonista “la naranja”, de su inseparable amigo “el chocolate”.

Espero que os guste ya que es la primera vez que hago algo de este tipo, aunque no la última!!
Buen fin de semana!

Saludos,
Mr & Mrs Hudson.

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