Seguro que a vosotros os pasa igual en casa, todo lo que sean masas con queso y aderezos son maravillosamente bien recibidas en cualquier momento del día. Llevábamos una buena temporada enganchados a las pizzas, sobre todo para las cenas de los fines de semana, y pensé que no estaría mal cambiar un poco la forma de presentarla puesto que los ingredientes se parecen mucho.

Así que decidí probar con unas calzones caseras y les encantaron. Hice dos tipos, una calzone de espinacas, cherry y feta (que es la que os dejo a continuación) y otra de cuatro quesos, tomate y orégano (al peque no le terminó de convencer eso de meter espinacas… ¡con lo buena que queda!)

Nos encantaron, de hecho ahora ya hay dos elaboraciones favoritas para los fines de semana, pizzas y calzones, que al final ¡es casi lo mismo!

La calzone es una especialidad de la gastronomía italiana cuyo origen reside en Nápoles. Su nombre proviene de la palabra calzon ya que recordaban a estos por su forma. Es una elaboración que nace a partir de la pizza napolitana y de la focaccia barese. Su proceso es muy similar al de una pizza solo que su presentación final es cerrada, como una empanadilla.

Se puede rellenar de gran variedad de quesos, generalmente mozzarella y ricotta, aunque también se pueden encontrar elaboraciones con parmesano, provolone… habitualmente acompañados de carne y verduras. Al sellar la masa y hornearla, se consigue que los aromas se retengan en el interior durante la cocción consiguiendo que el resultado sea muy aromático y lleno de sabor.

Es costumbre servirlas muy calientes y, en algunas ocasiones, acompañadas de una salsa de tomate, bolognesa o marinara, elaborada con tomate y albahaca. Que todo es probarlo, porque puede haber algún que otro relleno que sea bien agradecido de una de estos acompañantes… por mi parte la de tomate y albahaca me ha llegado al corazón.

Para elaborar la masa introduje algunos cambios de la receta más tradicional, decidí usar harina de sémola, en casa nos gusta mucho su textura y sabor para elaborar pizzas de modo que para esta ocasión sería una buena opción también. Le añadí una pequeña cantidad de trigo y trigo integral además de aderezarla con tahini casero. Me encanta el sabor y aroma que aporta este condimento hecho a base de sésamo tostado, es muy aromático y pensé que le iría muy bien a esta masa.

El relleno está orientado ligeramente a la cocina griega; espinacas, feta, aceituna kalamata, orégano… La verdad que estos ingredientes me gustan mucho y pensé que irían muy bien como relleno de la calzone. Por supuesto siempre puede ajustarse y si no nos cuadra algún ingrediente, podemos omitirlo o sustituirlo por otro.

El resultado es estupendo, además podemos tener la cena lista en pocos minutos si nos dejamos la masa previamente preparada. El tiempo que nos lleve rellenarlas y hornearlas no superaran los 30 minutos como mucho, siempre dependiendo de la complejidad del relleno.

Ahora os dejo como preparar vuestras propias calzones en casa y solventar más de una cena para esos días que no tenemos demasiadas ganas de meternos en la cocina 😉

Saludos,
Eva {Mrs Hudson}

Calzone de espinacas, cherry y feta

INGREDIENTES PARA 4 CALZONES:

PARA LA MASA DE LA CALZONE:

  • 275 g de sémola
  • 100 g de harina de trigo de Shipton Mill
  • 55 g de harina integral de Shipton Mill
  • 2 g de levadura seca de panadero
  • 255 g de agua
  • 30 g de tahini
  • 12 g de aceite de oliva
  • 7 g de sal

PARA EL RELLENO:

  • 340 g de espinacas frescas
  • 300 g de tomates cherry
  • 500 g de cebolla + 25 g de aceite de oliva (añadí mitad cebolla morada mitad normal)
  • 100 g de aceitunas Kalamata
  • 80 g de queso feta
  • orégano al gusto

PARA DECORAR:

  • aceite de oliva para pintar
  • semillas de sésamo (opcional)

ELABORACIÓN:

Preparamos la masa de la calzone.

En un bol amplio añadimos los 3 tipos de harina junto con la levadura y el agua, mezclamos muy bien hasta amalgamar los ingredientes. Añadimos la sal junto con el tahini y volvemos a mezclar. Pasamos a una superficie de trabajo y amasamos realizando el amasado duro, quizás también os permita el amasado francés, hasta obtener un buen desarrollo del gluten.

Incorporamos el aceite y volvemos a trabajar hasta integrarlo por completo. Al añadir este ingrediente de textura grasa es probable que la masa se “abra” un poco al comenzar a integrarla, pero a medida que trabajamos la masa volverá a adquirir buena consistencia hasta obtener una masa suave, elástica y musculosa.

Introducimos en un bol, ligeramente engrasado, tapamos con film y dejamos levar hasta que doble su volumen. En mi caso fueron 2 y 1/2 horas.

Mientras leva la masa preparamos la cebolla caramelizada.

Por norma general estamos acostumbrados o creemos que para caramelizar cebolla necesitamos azúcar, y en absoluto esto es así. El añadido de este ingrediente es para agilizar el proceso de caramelización, pero podemos caramelizar cebolla sin necesidad de utilizar azúcar puesto que la cebolla ya la contiene.

Mi querida amiga Miriam de El invitado de invierno, hizo un post estupendísimo (no os lo saltéis porque merece mucho la pena leerlo) donde nos explica todo el proceso de caramelización de la cebolla y el modo de llevarlo a cabo sin necesidad de azúcar es añadidos. Yo seguí sus pasos para elaborarla en casa, que son los mismos que os dejo a continuación.

Pelamos las cebollas, las cortamos por la mitad y después en juliana. Reservamos.

En una sartén añadimos el aceite y colocamos a fuego medio alto, dejamos que tome temperatura pero sin que se queme y comience a humear. Añadimos las cebollas y dejamos sin remover durante 2-3 minutos, reducimos a calor bajo y dejamos que la cebolla comience a reducir poco a poco. Removeremos e vez en cuando.

Una vez que la cebolla pierda toda el agua comenzará a caramelizar, dependiendo del tipo de cebolla elegida y cantidad elaborada tardará entre 60-90 minutos. En este punto tendremos que vigilarla para evitar que se dore o tueste en exceso, removeremos de vez en cuando hasta que adquiera un bonito color dorado. En mi caso tardó 1 hora.

Añadimos sal al gusto, no hace falta mucha tan solo para matizar y realzar los sabores que hemos trabajado, y retiramos del calor. Pasamos a una fuente o cuenco y reservamos.

Preparamos el resto de ingredientes.

Calzone de espinacas, cherry y feta

Lavamos muy bien las espinacas y retiramos los tallos dejando solo las hojas.

Colocamos una sartén amplia a fuego medio con las espinacas y dejamos hasta que se reduzcan y pierdan el agua, nos llevará alrededor de 3 minutos. Reservamos.

Lavamos y cortamos los tomates cherry en cuartos, reservamos. Deshuesamos las aceitunas y cortamos por la mitad, reservamos.

Preparamos las calzones.

Precalentamos el horno a 240ºC con calor arriba y abajo, en caso de que tengáis plancha de acero o piedra, precalentad con ella para hornear las calzones.

Preparamos una bandeja y forramos con papel de horno, reservamos.

Volcamos la masa sobre una superficie de trabajo y desgasificamos con suavidad. Dividimos la masa en 4 piezas iguales, boleamos y dejamos reposar 10 minutos. Cubrimos con un paño de algodón para evitar que se resequen.

Espolvoreamos ligeramente una superficie de trabajo con harina y estiramos una de las piezas, el resto las mantendremos tapadas para evitar que se encostren.

Formaremos un disco de 25 cm de diámetro, si la masa se retrae al estirarla es porque está tensa. Tapamos y dejamos reposar 5 minutos.

Una vez que tengamos el disco estirado, procedemos a rellenar.

Disponemos 1/4 parte de cada ingrediente en la mitad de la masa; espinacas, tomate cherry, cebolla, aceitunas y queso feta.

Calzone de espinacas, cherry y feta

Espolvoreamos con un poco de orégano por encima y procedemos a cerrar la calzone.

Calzone de espinacas, cherry y feta

Plegamos la masa como si fuésemos a formar una empanadilla, sellamos muy bien los bordes y hacemos un repulgue (el cierre del borde de la empanadilla con forma trenzada).

Calzone de espinacas, cherry y feta

Si lo deseamos podemos espolvorear con un poco de sésamo crudo por encima.

Pasamos la calzone con mucho cuidado* a la bandeja de horno y procedemos a formar y rellenar el resto.

*La masa es muy tierna y puede ser algo laborioso pasarla a la bandeja con las manos, que se puede pero para que lo tengáis presente. Con ayuda de una pala, como las metálicas de pizza, nos resultará mucho más sencillo.

Introducimos en el horno a media altura, sobre la plancha de acero/piedra, y horneamos durante 12-14 minutos. Estas tomarán un ligero color dorado.

Sacamos, colocamos sobre una rejilla y pincelamos con aceite de oliva.

Dejamos templar durante 4-5 minutos antes de consumirlas y a disfrutar mucho, ¡muchísimo!

¡Buen provecho!

Calzone de espinacas, cherry y feta

Calzone de espinacas, cherry y feta

Calzone de espinacas, cherry y feta

 

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Eva

La cocina en general es un mundo que me apasiona. Poder combinar aromas, sabores y sorprender realizando una inesperada mezcla con ellos. Seguir la pista de intrigantes platos, hacían de cada receta un descubrimiento, una aventura, un viaje.
Si la cocina también es tu pasión, bienvenido a mi casa.

4 ComentariosDeja un comentario

  • Hola,
    Dices que la masa de la calzone tiene que levar hasta que doble el volumen, pero en los ingredientes no pones levadura. No lo entiendo.
    Saludos y gracias

  • Hola. Una pregunta. Mencionás que la masa debe levar hasta doblar su volumen, pero en la lista de los ingredientes no encuentro ninguna referencia a incorporar levadura.
    Puede ser que se te haya escapado eso? O es que yo me estoy perdiendo algo y no me doy cuenta?
    Muchas gracias por tu respuesta.
    Saludos desde Buenos Aires.

    • Hola Marcelo,

      Muchas gracias por avisarme, tanto tú como Esmeralda, al redactar la receta se me ha pasado por alto especificar la levadura. Ya la tenéis corregida 😉

      Gracias a ti y saludos!!

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